El caso es que esta silla estaba en perfectas condiciones estructurales. Pero además de un color de barniz que rozaba el naranja, estaba salpicada de lo que en realidad eran simulación de carcoma. Si, han leÃdo bien… Les cuento.
Resulta que hace unos 50 años hubo una moda extraña, a mi modo de ver, que consistÃa en realizar perforaciones a los muebles para simular que estaban atacados por el insecto maldito de los muebles. Lo solÃan hacer con una madera llena de clavos e iban golpeando la superficie del mueble para simular que tuviera más años de los que tenÃa en realidad.
Os prometo que es verÃdico, porque a mi madre se lo ofrecieron cuando yo era una niña y estaba en una mueblerÃa comprando un aparador para el comedor de casa. Por supuesto, no aceptó la oferta del vendedor.
En cualquier caso, este tipo de daños intencionados se diferencian bastante del auténtico ataque de los Anobium Punctatum (carcoma). Afortunadamente, se coge primero a un mentiroso que a un cojo. Y esta silla mentÃa como ella sola.
En cualquier caso, creo que tiene un porte bastante regio y merecÃa una segunda vida útil. Por cierto: qué bonitas son las sillas con rejillas.
A ver cómo la veis.






Datos de interés
- Alto: 101 cm
- Fondo: 46 cm
- Ancho: 51 cm
- Principales técnicas empleadas: pintura chalk, barniz y ceras en varios tonos

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