Este tipo de cómoda, con su variantes del diseño frontal, fue muy popular en los años 40 y 50 del siglo pasado.
Descubrí, por las típicas leyendas a lápiz en su parte trasera, que fue un encargo a una carpintería valenciana para una familia avilesina.
Por el motivo que fuera, acabó en mis manos y me emocionó poder adivinar con un poco de fantasía, cuál había sido su vida anterior. Pero mi misión era recuperarla y me puse manos a la obra.
Después de un conveniente lijado general, llegó la hora de la pintura a la tiza, siempre de la mejor calidad del mercado.
Se retiraron los adornos frontales para facilitar un estarcido en relieve adamascado, que repetí en los laterales. Unos tonos en verde grisáceo con contrastes en un verde más claro, fue mi elección para esta vieja dama.
Para las patas y los cantos de la tapeta, me decanté por el bronce metalizado, que se fundía con suavidad juntos a los tonos verdosos.
Y quise embellecer también el interior de los cajones, y lo hice con chalk paint color crema y un estarcido en metalizado cobre, igual que los detalles exteriores. Mi deseo era simular los tapetitos que las abuelas ponían dentro de los cajones para no estropear la madera. Ahora, al abrir cada cajón, un soplo de color nos alegra la vista.






Datos de interés
- Alto: 75 cm
- Ancho: 90 cm
- Profundidad: 50 cm
- Colores exteriores: verdes suaves y bajos, cobrizos
- Colores interiores: crema y cobre
- Tratamiento previo de prevención contra carcoma





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