¡VENDIDA!
Cuando encuentras en una rastrillo una pieza sin gracia, desfasada, desechada… mi imaginación comienza volar. Me quedo mirándola y por mi cabeza pasan imágenes de cómo quedaría de mil formas.
Es uno de los mejores momentos de mi trabajo. Dar rienda suelta a la creatividad me resulta muy gratificante. Me pasó con esta mesilla, la típica donde nuestras madres tenían el teléfono de casa, junto a una pequeña libreta y un bolígrafo. Espero que alguien recuerde qué era un «fijo»…
Se trataba de una buena madera, con un estado de conservación más que aceptable, así que todo era posible.
Lo principal fue cambiar su tonalidad, aclarar su imagen y darle un acabado ligeramente glam.
Pintura a la tiza crema claro, combinada con estarcidos en pintura metalizada oro rico, así como un rayado lateral igualmente metalizado. Se hacía indispensable el cambio de tiradores. El resultado salta a la vista.
Ahora luce en casa de su comprador, en un salón con estilo y calidad.










Muy chula!!